Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://emilybiqx026320.designertoblog.com/71592894/la-sabana-dorada-lujo-y-naturaleza-en-las-fincas-de-cundinamarca